Coronavirus en EE.UU: Legislación laboral – Precaria Salud Pública – Medidas tomadas

Tiene más de mil casos y unos 30 muertos. Con un sistema limitado y caro, la lucha por contener el brote se torna aún más dificultoso.

Luego de empezar en China, la epidemia de coronavirus se propagó por los países de la región antes de recalar en Europa. Era inevitable que, mientras se seguía esparciendo por el resto del mundo, el virus terminara impactando en los Estados Unidos.

Y si bien la crisis sanitaria parece haber agarrado desprevenidos a todos los países afectados, la situación en la tierra de Donald Trump cuenta con el agravante extra de que el sistema de salud pública es extremadamente limitado y caro, una vulnerabilidad que la epidemia de coronavirus ha dejado al descubierto.

Hasta ahora, Estados Unidos cuenta con más de 1000 casos confirmados, y al menos 30 muertos. El gobierno nacional tuvo una respuesta lenta en los primeros momentos de la crisis, y desde entonces rema desde atrás. Armó una comisión liderada por el vicepresidente Mike Pence, la cual ha luchado por estar a altura de los estándares que los especialistas afirman se requieren para una crisis de este tipo.

Según The New York Times, una experta en enfermedades infecciosas en Seattle quiso empezar a hacer un seguimiento del coronavirus luego de la aparición del primer caso en enero. Luego de encontrarse con negativas y retrasos en todas las agencias gubernamentales, finalmente se cansó y decidió hacerlo por su cuenta. Bastó solo un positivo para que sus peores temores se confirmaran: se trataba de un adolescente sin ningún registro de viaje. El coronavirus por contagio local ya era una realidad.

 

El Centro de Control de Enfermedades (CDC), la agencia nacional a cargo de velar por la salud pública, ha desplegado una campaña para hacer diagnósticos a cualquiera que lo requiera, y recomienda a todos los que se sientan enfermos que se quedan en sus casas. Pero, ¿cómo hacerlo si no existen leyes que protejan el trabajo en caso de enfermedad?

A diferencia de lo que ocurre en la mayor parte de los países industrializados, en Estados Unidos no hay ninguna ley de alcance nacional que obligue a las empresas a ofrecer bajas médicas remuneradas a sus trabajadores. Trece Estados del norte han aprobado leyes que buscan establecer un mínimo obligatorio, pero una docena de Estados del sur, entre ellos Florida, sancionaros leyes en el sentido opuesto. Actualmente, el 27% de los trabajadores empleados en el sector privado no tienen derecho a baja médica en Estados Unidos.

En ese sentido, la experiencia de Osmel Martinez Azcue sintetiza el problema de fondo. Tras volver a Miami luego de viajar a China por razones de trabajo, el hombre se sintió mal y, en vez de ir a una farmacia a comprar un remedio, decidió ir a una guardia para hacerse el test de coronavirus. Lo colocaron en una sala aislada, y lo trataron médicos en trajes protectores. Le hicieron los análisis, y resultó que solo tenía una gripe común. Todo podría haber terminado ahí, pero no: unas semanas más tardes, le llegó una factura por más de 3 mil dólares.

“¿Cómo se puede esperar que los ciudadanos contribuyamos a reducir el riesgo de contagio entre personas si los hospitales nos van a cobrar 3.270 dólares por un análisis de sangre y una muestra nasal?”, se preguntó Martínez en una nota publicada en The Miami Herald.

La falta de un sistema de salud pública universal revela algunas figuras apabullantes: alrededor de 30 millones de estadounidenses no tienen ninguna cobertura, mientras que hay otros 40 que tienen planes tan precarios que, para algunos especialistas, equivalen básicamente a no tener cobertura de ningún tipo.

Según una reciente encuesta de YouGov, casi la mitad de los empleados (47%) admite que el año pasado acudieron enfermos a su empleo porque no se pueden permitir no cobrar. El porcentaje aumenta conforme descienden los salarios. Muchos de estos empleados, que a menudo cobran por horas, trabaja en sectores como la restauración y la hotelería y tienen una gran exposición al público.

Donald Trump se reunió con Pence y los responsables de las principales compañías aseguradoras en la Casa Blanca para discutir su respuesta a la epidemia. Los directivos aceptaron incluir el tratamiento del coronavirus en todos sus planes y eliminar algunos copagos, pero no las franquicias, el gran obstáculo para muchos usuarios.

Tampoco se hizo ninguna mención a la situación de los millones de estadounidenses que no tienen ningún tipo de seguro. La aprobación de una ley federal que obligue a las empresas a pagar licencias médicas de al menos 14 días a sus trabajadores en caso de emergencia sanitaria es una de las medidas que la Casa Blanca empezó a negociar este martes con el Congreso como parte de su respuesta a la crisis.

Las medidas de prevención también se ha estirado a otros campos. Legisladores y autoridades médicas establecieron zonas de contención y de cuarentena, y trataron de limitar el contacto con los que podrían haber contraído el coronavirus. Las congregaciones públicas también están sufriendo cancelaciones.

En el Estado de Washington, se espera que el gobernador Jay Inslee, prohíba los eventos con más de 250 personas en prácticamente toda el área metropolitana de Seattle, donde viven unos 4 millones de personas. El festival del música de Coachella, que atrae a decenas de miles de personas al desierto de California, cerca de Palm Springs, cada abril, también fue pospuesto.

La zona de Nueva Rochelle, en el Estado de Nueva York, es un caso particular. De los 173 casos que se registraron en el Estado de Nueva York, 108 son en el condado de Westchester, donde se encuentra Nueva Rochelle, la mayor concentración de pacientes en el Estado. En luz de esto, el gobernador Andrew Cuomo, movilizó a la Guardia Nacional para establecer una «zona de contención» de una milla (1,6 kilómetros) alrededor del área. La labor de la fuerza será colaborar en la limpieza de los espacios públicos y las escuelas, como así también en la entrega de alimentos.

«Es un fenómeno particular que hay que atender», explicó Cuomo. Se cree que el foco de la infección es una sinagoga local, y 1000 miembros de esa comunidad religiosa están actualmente en cuarentena. Las escuelas y los centros de oración también cerraron sus puertas.

Judy Aqua, que tiene más de 60 años, se auto aisló en su casa en New Rochelle luego de una posible exposición con alguien con el virus. «La gente tiene mucho miedo de ir al supermercado. Tienen miedo de ir a la tintorería», dijo. Cuando su esposo fue recientemente a las oficinas del correo, ella le dijo que usara guantes.

Estas iniciativas se tomaron coincidiendo con la intensificación de la batalla para frenar el virus. Más escuelas y universidades, incluyendo UCLA, Yale y Stanford, anunciaron sus planes para enviar a los estudiantes a sus casas y dar las clases online.

Naciones Unidas anunció que cerrará su sede en Nueva York al público y suspenderá todas las visitas, y uno de los mayores operadores hoteleros de Las Vegas, MGM Resorts International, cerrará los bufets de todos sus casinos del Strip como medida de precaución, aunque los casinos sí estarán abiertos.

Por su parte, el gobernador de Massachusetts Charlie Baker declaró el estado de emergencia después de que los casos en la entidad se dispararon de 51 a 92 en cuestión de 24 horas. De esa cifra, 70 están relacionados con una reunión de la compañía de biotecnología Biogen realizada el mes pasado en un hotel del centro de Boston.

En muchas personas, el coronavirus sólo provoca síntomas moderados, como fiebre y tos. En algunos, en particular adultos mayores y personas con problemas de salud ya existentes, puede causar enfermedades más graves, como neumonía. La mayoría de los pacientes se recuperan en cuestión de semanas, como ocurrió con tres cuartas partes de los afectados en China, donde se descubrió el virus en diciembre.

Una de las mayores preocupaciones de Donald Trump frente a la epidemia de coronavirus ha sido el efecto económico. Anunció un paquete de medidas que quiere sancionar para hacerle frente a la situación, pero hay preocupación de que no sea suficiente, ni de que pueda llegar a sancionarse a tiempo.

Todos los indicadores de Wall Street abrieron a la baja este miércoles debido a esto. «Necesitamos ver un esfuerzo significativo para estimular la actividad económica y el crédito, y no una iniciativa anunciada sólo por el Poder Ejecutivo», les comunicó a sus inversores el estratega en jefe de Ned Davis Research Joe Kaish, según un reporte de la NBC.

Fuente: Clarín

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